Emocionada, mientras esperaba por mi tren,
pienso en que nuevas aventuras tendré en este viaje.
Tratando de ser amigable empiezo a conversar
con las personas que están a mi lado.
Pregunto sobre sus vidas, pero están tan agitados que
ni siquiera saben la dirección del tren que tomarán.
Decepcionada por mi frustrado intento de entablar una conversación,
muevo mis maletas hacia la plataforma señalada en mi boleto.
Tengo dificultades para trasladarme,
un amable sujeto se acerca y me ofrece ayuda,
mientras caminábamos, el pregunta:
- Dime, que tanto llevas en esas maletas?
Con una sonrisa lo miro y le digo:
- Pues, en esta llevo problemas con mis padres, en esta otra sueños frustrados,
en esta otra decepciones de mis seres queridos, y en esta...
El hombre, me corta antes de terminar de hablar,
y me responde:
- Viajar con tanto equipaje, en un tramo tan largo, estas segura de eso?
- Bueno, tal vez no es una buena opción, pero no puedo dejarlas, la mayoría
fueron heredadas...
Al llegar a la plataforma, hacen el último llamado para abordar,
agradezco la gentileza, a lo que el responde: "la única forma de avanzar, es dejando atrás
todas estas maletas, viaja ligera, solo así llegaras a tu destino.."
Pienso que a veces cargamos frustraciones ajenas, que ni siquiera nos dejan
escoger el camino que realmente queremos tomar, y ellas mismas aceleran
nuestro paso en la vida, alejando lo más importante que hay en ella..
lo cual es vivirla...

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